jueves 13 de agosto de 2009

Si tuvieras fe como un granito de mostaza


Antier tuve una gran experiencia, una experiencia que no creí poderla vivir. Y fue asistir a un grupo o internado de alcohólicos y drogadictos que se llama Renace, dirigida por un sacerdote jesuita, que inicio esta labor en el estado de México, en el municipio de Texcoco, y después trasladó este centro, a la Ciudad de México, donde se necesitaba mucho, y sobre todo en una zona difícil, que es cerca de la Plaza Garibaldi, dónde se encuentra la plaza de los mariachis, esta zona es un poco insegura.
Al principio si tenía el miedo de ir, por la zona y también por el tipo de personas que asisten, ya que van de algunos barrios que son muy inseguros por que es donde existe el contrabando, la distribución de droga, y que por lo regular estas personas están siempre a la defensiva.
Y llegué al punto donde me había quedado de ver con un amigo, para asistir al lugar, llegué y le mandé un mensaje, pero no me respondía, ya habían pasado como 2o minutos y no obtenía respuesta, por lo que esperaría solo 10 minutos más, pensando que a lo mejor ya estaba ocupado y no se le podría interrumpir, pero ya cuando me iba a retirar, recibí su llamada y nos encontramos. Llegamos al lugar, donde al parecer en un tiempo atrás fue unos baños, entramos y ya estaban en sesión, mas bien es un espacio de oración. Y fue impactante ver todo tipo de personas, pero entregándose a ese momento, al momento de la oración y la alabanza.
Hace años, cuando comenzaba a involucrarme en grupos religiosos, conocí al grupo de carísmaticos pero soy honesto, nunca me gustó el tipo de alabanzas, por que te ponen a bailar, hacer coreografía. Y ahora que llego a este centro, era el tipo de alabanza que llevan. Y me dije en ese momento, que hago aquí, pero al ver con que entrega lo hacían, me uní a ellos, y precisamente, al poco rato, comenzarón a cantar "el granito de mostaza", que indica que si tuviera uno una fe como un grano de mostaza, un grano muy pequeño, moveria a las montañas. Esto me hizo recordar en el tiempo que trabaje con jóvenes, vinieron muchos recuerdos, que me emocionaron, y que me hicieron vivirlos en esos momentos.
Y lo que me movió es que efectivamente ahí todos son iguales, ya me lo habían contado, y te hacen notar que tu también perteneces al grupo, aunque solo iba de invitado.
Después de este momento de alabanza, comenzó la meditación, un momento intenso, donde se dirige la meditación, haciendonos saber de que Dios esta con nosotros, que nos ama, y que le puedes expresar todo, que él te escucha. Me impacto ver hombres rudos, mostrando sus emociones y se podía ver la presencia de Dios. Al concluir esta meditación, se continuo con la lectura de un pasaje biblíco, después tomando en cuenta la lectura, comenzaron a compartir, donde ellos reconocian sus adicciones con una total honestidad, pero que había una esperanza, ante la perdida de todo, como es la familia, el trabajo, los amigos, un hogar, y que solo les queda este grupo. Y que sí tenian una fe, aunque fuera tan pequeña como una grano de mostaza, pero que si germina, dará un gran arbol robusto. Fue agradable que muchos ya dejaban este centro, que ya se habian recuperado.
Si hubo algunas cosas que me movieron, por que me hicieron recordar a mi padre, que tiene la adicción al acohól, y que no hizo el intento por asistir a un grupo como este.
Fué muy enriquecedora esta experiencia, y me han invitado a continuar asistiendo, y probablemente apoyarlos, pero es algo que hay que meditar.
Y tuve la oportunidad de conocer al fundador de este centro, al padre Valentín, y que me compartió algunos proyectos que tienen, pero esto es otra historia, que ya despues te compartiré mi querido lector.

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